Sobre mí: la parte que no suelo contar.
(pero lo hago porque sé que te va a ayudar a decidir)
Y es que, durante años comprobé algo de lo que poca gente se da cuenta: cómo el entorno donde vive una persona influye directamente en su salud (cómo duerme, cómo descansa, cómo se recupera).
Sobre todo porque eso fue lo que me pasó a mí.
En 2020 un diagnóstico médico me cambió la vida. Me obligó a parar, a replantearme todo y a elegir cómo quería vivir a partir de entonces. Necesitaba alejarme del sistema sanitario público — no de los pacientes, sino de un ritmo de trabajo que me había costado demasiado caro. Elegí el diseño de interiores porque siempre estuvo ahí. Desde siempre me había apasionado la decoración, la historia del arte, los espacios. La gente me decía que tenía ojo para ello. Así que aprendí diseño de interiores, visualización 3D y renderización arquitectónica.Todo, con la misma disciplina y dedicación con la que estudié medicina.
Fue entonces cuando las dos piezas encajaron. Pero antes de llegar aquí hubo un primer intento: descubrí el modelado 3D y la renderización de interiores — ese mundo donde la arquitectura y la informática se unen para visualizar espacios antes de que existan — y me atrapó completamente. Monté un negocio de renderización para estudios de interiorismo y arquitectura. Aprendí mucho. Pero algo no terminaba de encajar. Lo que faltaba era obvio, aunque tardé en verlo: estaba dejando fuera lo más valioso que tenía. Mi formación médica. Mi manera de entender cómo los espacios afectan a las personas. Así nació Siente Interiores. Porque como médico sabía que el entorno donde vivimos afecta directamente a nuestra salud. Como apasionada del interiorismo y la visualización 3D sabía cómo cambiarlo. Nadie debería tener que elegir entre un hogar bonito y un hogar que cuida. Y yo podía ayudar a conseguir los dos.